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lunes, 15 de marzo de 2010

Vino y Arena





Es un domingo de julio


atrás

quedó el campo

el acero

y la feria

aquí

solo clarines y cantos

risas

arena


el cuenco en la mano

el pan a la diestra

el vino en el cuenco

sol

risas

arena


hombres mujeres

niños y césares

se rozan

ríen

y se besan


en la elipse de arena

el hombre y la bestia

se miran

se miden

se eluden


el esclavo

suda

retrocede

espera


la fiera

da un salto

y golpea

a su presa


en las gradas llenas

hombres mujeres

niños y césares

se excitan


el Juego comienza

Fiesta de los Muertos


la tarde agoniza

el cuenco en el suelo

martes, 9 de febrero de 2010

Cerremos con un Aplauso

Pasará pasará si lo dejas pasar.

El tenía la cara brotada y usaba frenillo como si tuviera quince.
La reunión estaba chebere.

-Ya sabrás que te dirán
Como se curan las heridas-

Vociferaba uno de Todoslosdemás que tenía una banda, otro de Todoslosdemás hacía la percusión con una lata de Nido.
“Al chop suey lo voy a comer lo mismo” dijo una de Todoslosdemás que tenía un globo en el moflete izquierdo.
Frenillo Brotado (FB) era el cocinero, cortaba la cebolla y lloraba un poco. “Es una comida sencilla” le decía a Todoslosdemás, mientras afilaba un cuchillo serrucho con una piedra pómez que encontró en el baño.
Entre las berenjenas y los zuchinis comió un arroz fuera de punto y lo escupió.
Alguien de Todoslosdemás comentaba que el proceder del cocinero circunstancial tenía ribetes masoquistas.
“Si el arroz fuera de punto es lo único que alguien tiene en su vida que se lo coma” dijo FB.
Una de Todoslosdemás bebía un varietal a 98.6° F.
El que parecía de quince pero no era, largó el pimiento verde, saboreó el vino caliente “mejor ahora que cuando se acabe”. El pimiento amarillo lo miraba con cara de cansado.

-Ya sabrás que te dirán
Como se curan las heridas-

Seguían Todoslosdemás, el cocinero acompañó con palmas. Cerraron con un aplauso.

El pimiento verde estaba violeta de tanto esperar la crucificción.
Entre las zanahorias y el fileteado del cerdo el chef improvisado se acercó al grupo y se sentó en un sillón de dos cuerpos. “La vida está más allá de la vida” dijo.
Como era una reunión de intelectuales otro hablaba de un Mahatma que nadie conocía y del Fin del Mundo.
Cuando todos estaban borrachos una de Todoslosdemás dijo en voz alta que el cocinero era “un sádico”.
En los Re:Re:Re:Re: decía: “la idea es cenar temprano”.
El cocinero abandonaba de vez en cuando los trozos de zapallitos para memorizar la teoría de Freud sobre el Sadismo primario y el Masoquismo secundario, o a la inversa.
El wok saltaba de nervios.

Pasará pasará si lo dejas pasar.