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viernes, 23 de octubre de 2009


Me sorprendió encontrarme con esta foto. Casualmente, me hizo acordar al clima que imaginé cuando Clara leyó su primer escrito....

jueves, 22 de octubre de 2009

A propósito de los comos...

Así estoy yo sin ti (Joaquin Sabina)

Extraño como un pato en el Manzanares,
torpe como un suicida sin vocación,
absurdo como un belga por soleares,
vacío como una isla sin Robinson,
oscuro como un túnel sin tren expreso,
negro como los ángeles de Machín,
febril como la carta de amor de un preso…
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Perdido como un quinto en día de permiso,
como un santo sin paraíso,
como el ojo del maniquí,
huraño como un dandy con lamparones,
como un barco sin polizones…
así estoy yo, así estoy yo sin ti.
Más triste que un torero
al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Vencido como un viejo que pierde al tute,
lascivo como el beso del coronel,
furtivo como el Lute cuando era el Lute,
inquieto como un párroco en un burdel,
errante como un taxi por el desierto,
quemado como el cielo de Chernovil,
solo como un poeta en el aeropuerto…
así estoy yo sin ti.
Inútil como un sello por triplicado,
como el semen de los ahorcados,
como el libro del porvenir,
violento como un niño sin cumpleaños,
como el perfume del desengaño…
así estoy yo sin ti.
Amargo como el vino del exiliado,
como el domingo del jubilado,
como una boda por lo civil,
macabro como el vientre de los misiles,
como un pájaro en un desfile…
así estoy yo, así estoy yo sin ti.

viernes, 16 de octubre de 2009

Limitasao...

martes, 13 de octubre de 2009

La importancia del cómo y el por qué

Blanca se sienta a la mesa.
Sus padres la esperaban hacía ya unos minutos.
Al verle la expresión en la cara
no le reprochan que se haya tardado.
Hablan entre ellos para romper el silencio.
Blanca corta la carne con la mirada perdida.
De pronto su padre
pregunta qué tal anoche
y ella rompe en un llanto nervioso.
Ambos respiran profundo.
Blanca se tapa la cara con las manos.
Su padre -como siempre-
le dice que no se ofende si no quiere contar.
Su madre -como siempre-
le pregunta qué pasó.
Blanca se siente agobiada,
le aturde cada palabra,
le incomodan las miradas
que imagina aunque no ve;
le molesta el mantel
floreado, rosa, verde,
la ironía en los motivos,
y el modo en que están dispuestos
los lugares de sus padres
y el de ella
en torno a la mesa.
Blanca se queda callada,
se quita las manos de la cara…
y dice
nada,
después dice no sé,
y finalmente cuenta todo.
Blanca no llora por amor.
Tampoco entiende muy bien por qué llora
pero a esto no puede decirlo.
Entonces les habla de Negro,
del desencuentro de la noche anterior,
y del infeliz desenlace de un mal entendido.
Blanca se culpa sin culpa,
se siente inocente.
Su padre le pregunta cómo
y ella responde no sé.
Su madre pregunta por qué,
y ella responde
no sé.
Blanca sólo quiere llorar.
Quisiera vomitar pero no puede.
Le duele la garganta, las manos,
las hojas en blanco…
Le duele las calles del barrio,
el cielo cuadrado desde su jardín,
las mañanas oscuras,
las ventanas,
y el único cd que lleva en el auto,
ese de color blanco
con una leyenda escrita a mano
que señala la canción
que sueña
con destinos inciertos…

Ella también quiere un pasaje a cualquier lugar.




Majo Arrigoni

martes, 29 de septiembre de 2009

Cena


Ella escribe.
La encontré en Internet
pero al dato
me lo pasó un amigo.
Ella es apasionante.
Le duele todo
-creo que demasiado-
pero yo le creo,
sí,
le creo.



Los otros días
en la sala
El debate fue interesante:
Es mentira
Que la gente se calla:
La gente
no se calla.
Es un cuento
eso del silencio…



Pensaba que quizás
le hace falta más color:
la intensidad es también un arma.
No todo es el gesto,
la expresión…
El lenguaje

se me escapa.



¿Me puedo levantar de la mesa?
Majo